La sesión ha terminado. En el post anterior contaba las decisiones que tomo con la cámara en la mano; ahora las fotos están en dos tarjetas y toca meterlas en el sistema. Es la fase más mecánica de todo el workflow, y precisamente por eso conviene tenerla bien definida: si cada vez se hace igual, no hay que pensar, y lo que no hay que pensar no se deja para mañana.
Primero, la subida a image.canon

Antes de sacar la tarjeta de la cámara, hago la subida a image.canon. Si tienes configurado el envío automático, la cámara sube las fotos sola en cuanto se conecta a la Wi‑Fi de casa. Lo único que tengo que hacer es encenderla y esperar a que termine. Cómo lo tengo montado lo explico en la guía de conexión.
Así tengo una copia de todas las fotos de la sesión en la nube: los originales en CR3, a calidad completa, durante 30 días. Y sin tocar ningún cable ni ningún ordenador todavía.
Hay que tener paciencia: la cámara solo usa Wi‑Fi de 2,4 GHz, y con una sesión grande la subida tarda un buen rato. Pero no la interrumpo: hasta que no termina, la tarjeta se queda en la cámara.
Eso sí, que quede claro: esto no es una copia de seguridad. Funciona como la red de los trapecistas: está ahí por si caes, pero no es donde vives. A los 30 días de la subida, image.canon borra los originales, así que no sustituye a la copia que hago después en el disco. Solo cubre el tiempo que pasa entre que llego a casa y que las fotos están a salvo en mi sistema.
Cómo descargo las fotos
Siempre con un lector de tarjetas (uso un Lexar Multi-Card, de hasta 312 MB/s), nunca conectando la cámara por cable. Por cuatro motivos:
- Velocidad: el lector aprovecha la velocidad de las tarjetas UHS-II; por el puerto de la cámara, la descarga va bastante más lenta.
- Batería: con el cable, la cámara tiene que estar encendida toda la descarga. Con el lector, la batería se queda en el cargador.
- Desgaste: el puerto USB de la cámara es una pieza que no quiero forzar cada semana. Si se estropea el del lector, cuesta cuatro duros.
- Cámara libre: mientras se descargan las fotos puedo seguir usando la cámara, o dejarla ya guardada.
Como la cámara graba cada foto en las dos tarjetas a la vez (lo cuento en la guía de configuración), da igual cuál de las dos use para descargar: tienen exactamente lo mismo.
Y no formateo las tarjetas después de cada sesión: las sigo usando hasta que se llenan o decido empezar de cero. Mientras tanto, cada tarjeta es una copia más de todo lo que ha grabado, sin fecha de caducidad. Por eso en la ventana de importar aparecen fotos de sesiones anteriores, y por eso me viene tan bien que darktable solo seleccione las nuevas.
Una carpeta por sesión
Cada sesión va en su propia carpeta, con un nombre fijo:
AAAAMMDD_LUGAR_EVENTOPor ejemplo, 20260927_TEST_POST. Y todas cuelgan de una estructura por año y mes:
ORIGINAL/AAAA/MM/AAAAMMDD_LUGAR_EVENTO/Por qué este formato:
- La fecha delante, y en formato AAAAMMDD: al ordenar por nombre, las sesiones quedan en orden cronológico sin hacer nada. Con fechas tipo
27-09-2026, el orden alfabético las mezclaría. - Año y mes como carpetas: en un mes hay pocas sesiones, así que cualquier carpeta se encuentra de un vistazo aunque lleve años acumulando.
- Lugar y evento en el nombre: para encontrar una sesión sin abrir darktable, desde el gestor de archivos o desde otro equipo, basta con buscar por el nombre.
- ORIGINAL como raíz deja claro que ahí van los RAW tal como salen de la cámara, separados de cualquier exportación.
La carpeta la crea darktable
No creo la carpeta a mano: la crea darktable al importar con copiar e importar. En las preferencias, en el apartado «importar», tengo tres reglas con variables que darktable rellena en cada importación:
- Directorio base:
…/ORIGINAL/$(YEAR)/$(MONTH), las carpetas de año y mes. - Nombre de la sesión:
$(YEAR)$(MONTH)$(DAY)_$(JOBCODE), la carpeta de la sesión. - Nombre de cada archivo:
$(YEAR)$(MONTH)$(DAY)_$(JOBCODE)_$(SEQUENCE).$(FILE_EXTENSION).

Como son las reglas por defecto, en cada importación solo tengo que rellenar dos campos:
- El código de trabajo (
$(JOBCODE)): el lugar y el evento, por ejemploTEST_POST. - La fecha: las variables de fecha no toman la fecha de las fotos, sino la del día en que importo. Por eso siempre la fuerzo a mano en «Anular la fecha de hoy». No siempre importo el mismo día: si llego a la una de la madrugada, lo dejo para el día siguiente. Y una sesión que pasa de medianoche no debe quedar partida en dos carpetas. Prefiero decidir yo la fecha de la sesión.

Hay dos detalles más:
- Solo las fotos nuevas. Por defecto darktable tiene marcado «seleccionar sólo imágenes nuevas». Las fotos que ya importó aparecen con una marca y no se seleccionan. La tarjeta acumula varias sesiones, y darktable solo me propone las de la última: en la captura, 48 de 508.
- Los archivos cambian de nombre. Tengo desmarcado «Mantener el nombre del archivo original». Así,
1I5A3170.CR3pasa a llamarse20260927_TEST_POST_0001.CR3. Por el nombre sé de qué día y de qué sesión es cada archivo, aunque lo encuentre suelto fuera de su carpeta. Y evito duplicados: la cámara numera hasta 9999 y vuelve a empezar, así que tarde o temprano dos fotos distintas se llamarían igual.
Etiquetas de sesión al importar
El importador de darktable permite poner etiquetas a todas las fotos a la vez, en el momento de importarlas. Aprovecho para poner las que valen para toda la sesión:
- Temporalidad: año y mes, con el nombre del mes.
- Lugar: país, región, ciudad.
- Sitio: el sitio concreto, si toda la sesión es en el mismo.
- Evento: si la sesión tiene un motivo, como un cumpleaños o un viaje.
Se escriben todas en el campo «etiquetas» del módulo de importar, separadas por comas. Cada una puede ser jerárquica:
TEMPORALIDAD|2026|SEPTIEMBRE,LUGAR|España|Cataluña|Barcelona,EVENTO|CumpleañosEl campo es tan estrecho que no deja ver la lista entera, así que conviene escribirla con cuidado o pegarla ya preparada.

Al importar, cada foto recibe las tres etiquetas por separado:

Las que cambian de una foto a otra, como la temática, las personas o el sitio cuando la sesión recorre varios, las dejo para después de la criba. No tiene sentido etiquetar una a una fotos que quizá acabe borrando. Todo el sistema de etiquetas lo cuento en el post de etiquetado.
La temporalidad tiene una pequeña trampa. Parecía perfecta para automatizarla: año y mes salen de la fecha de la foto, y darktable tiene variables como $(YEAR) y $(MONTH). Pero el campo de etiquetas del importador no las sustituye: la etiqueta se guarda con el texto $(YEAR) literal. Así que la escribo a mano, una vez por sesión. Son diez segundos.
Todas a 0 estrellas
El último ajuste del importador es la puntuación inicial: todas las fotos entran con 0 estrellas. darktable, por defecto, les pone una.
Parece un detalle, pero es la base de la criba: una foto a 0 estrellas es una foto sin decidir. Durante la criba, cada foto pasa a estar rechazada o a tener entre 3 y 5 estrellas, así que filtrar por 0 estrellas me enseña exactamente lo que me falta. Y cuando no queda ninguna, la sesión está cribada.
Se ajusta en el mismo módulo «importar» de la mesa de luz, en «parámetros» → «puntuación inicial», como se ve en la captura de arriba.

Con las fotos en su carpeta, copiadas y con las etiquetas mínimas de sesión puestas, empieza la parte que antes siempre dejaba para otro día: la criba.