Mi workflow fotográfico: 1 - Antes de disparar

Cámara sin espejo sobre una mesa de madera junto a una mochila fotográfica abierta, baterías cargando, tarjetas de memoria, kit de limpieza, batería portátil, móvil y una lista de comprobación, preparados la tarde antes de una sesión

En 2006 compré mi primera réflex, la Canon EOS 400D — todavía la conservo, y no pienso desprenderme de ella. Después vino la M50 como relevo — un desengaño total —, y en julio de 2025 llegó la R7, con la que estoy encantadísimo. Algún día, a muy largo plazo, daré el salto a fotograma completo; de momento, lo único que le echo en falta es algo más de rendimiento con poca luz.

En 2014 escribí un post pequeñísimo sobre mi workflow fotográfico. Cuatro párrafos: disparar en manual, importar en Darktable, etiquetar, revelar, exportar. Sigo usando Darktable desde entonces, sí, pero prácticamente nada más de aquel post sobrevive tal cual — y sobre todo, aquel resumen de cuatro párrafos escondía la parte que de verdad importa: el motivo por el que llevo meses con 30 sesiones sin cribar acumulándose en un disco.

Este es el primero de una serie de posts donde reconstruyo ese workflow desde cero, con el detalle que el post original no tenía. No es una guía genérica de fotografía: es mi propio sistema, con las decisiones concretas que he tomado y por qué, pensado para no volver a acumular un backlog como el que tengo ahora mismo.

En este primer post me centro en la fase 0: todo lo que pasa antes del primer disparo — lo que preparo la noche anterior, qué llevo en la mochila y lo que reviso con la cámara ya en la mano. Lo que se configura una sola vez en la cámara lo he separado en dos guías aparte, para no mezclarlo con lo que repito en cada sesión: cómo tengo configurada la Canon R7 y cómo conectarla con el móvil y la Wi-Fi.

Una nota antes de empezar: esta serie la he ido construyendo con ayuda de Claude, una IA que uso como herramienta de trabajo para poner en orden decisiones que llevaba tiempo tomando de forma dispersa, contrastar reglas técnicas y documentar el proceso mientras lo aplico de verdad. Lo cuento porque prefiero ser transparente con esto, no porque cambie el contenido: las decisiones y el criterio siguen siendo míos.

El día anterior

Nada de improvisar la mañana de la sesión. La noche anterior:

  • ☐ Cargar las baterías de la cámara.
  • ☐ Verificar y cargar también la batería portátil — no solo las de la cámara. La necesito para que el móvil aguante el GPS y Camera Connect abiertos toda la sesión sin quedarse sin batería a media tarde.
  • ☐ Formatear las dos tarjetas en la cámara, con la copia de seguridad ya hecha antes de borrar nada.
  • ☐ Si llevo flash, cargar las pilas.
  • ☐ Seleccionar objetivos, y limpiar objetivo y filtro.

Qué llevar

Divido la lista en dos: lo que va siempre, y lo que depende del día.

Imprescindible

  • ☐ La cámara
  • ☐ Las baterías y la batería portátil
  • ☐ Las tarjetas de memoria
  • ☐ El cargador
  • ☐ El kit de limpieza: la gamuza de microfibra, la pera sopladora — nunca soplar con la boca, que se escapan gotitas de saliva — y el lápiz limpiador, con un cepillo en un extremo y, en el otro, una punta de gamuza impregnada de carbono, que absorbe huellas y grasa sin necesidad de líquidos.
  • ☐ El móvil cargado al 100 % y vinculado con la cámara: es mi geoetiquetado y mi disparador remoto

Según el día

  • ☐ Objetivos y filtros que vaya a necesitar
  • ☐ Trípode de bolsillo, trípode o monopié, si necesito estabilidad (el disparador ya lo llevo en el móvil)
  • ☐ Flash, sus pilas y su cargador, si falta luz

Justo antes del primer disparo

Ya con la cámara en la mano, reviso:

  • Formato de salida y calidad — que siga en RAW. RAW

  • Sensibilidad ISO, lo más baja posible, subiéndola solo cuando haga falta. ISO

  • Ajuste de exposición: expongo hacia la derecha (ETTR, expose to the right). Llevo la exposición hacia la parte clara del histograma, sin quemar luces que me importen, y la bajo después en el revelado. El sensor captura más información tonal en las zonas claras que en las oscuras, así que expuesta así y corregida a la baja da menos ruido en sombras que exponer "normal" y subirlas luego. En la cámara me guío por el histograma RGB y por el aviso de altas luces al revisar la foto; ojo, los dos se calculan sobre la vista previa JPEG, no sobre el RAW, así que avisan un poco antes de que el RAW se queme de verdad. El límite real lo veo después con el indicador de recorte en modo luminancia de darktable, del que hablo en la fase de revelado. Nivel de exposición

  • Balance de blancos: lo dejo en automático, sin darle más vueltas. En RAW el balance de blancos es solo una etiqueta de metadatos, no algo "cocinado" en los datos de la imagen como pasa en JPEG, así que se corrige sin ninguna pérdida en el revelado. Auto y corregir después, si hace falta, es la jugada correcta — no una chapuza por no pararme a pensarlo en el momento. AWB

  • Modo bracketing: no lo uso, ni siquiera lo he probado por curiosidad. Disparando en RAW con una exposición razonable — más todavía con ETTR — el margen que recupero luego en el revelado ya cubre la mayoría de los casos donde otros recurrirían al bracketing automático (AEB), y en la R7 además el AEB no se puede combinar con el modo de ráfaga RAW (el de prerregistro) ni con el bracketing de enfoque, que es donde de verdad me muevo en macro. Lo dejo en el checklist solo por si algún día aparece una escena estática de contraste tan extremo que no me fíe de salvarla con un solo RAW.

  • Modo de medición de la luz y punto o área de enfoque, según la situación del día. Estos dos los toco sobre la marcha desde la pantalla o la palanca, no desde un menú — los reviso aquí solo como recordatorio de que están en el modo correcto para lo que voy a fotografiar, no porque vaya a entrar a configurarlos ahora. Medición Método AF

  • Modo manual. M

  • Modo de avance: vuelvo a one shot si no lo está. La R7 recuerda el último modo de avance que usé, así que es fácil salir de un evento disparando en ráfaga y ponerme a hacer paisajes sin darme cuenta de que sigue activada. Se cambia rápido desde el menú rápido (Q). Disparo único

  • Activar el registro de ubicación en el móvil, acercándolo a la etiqueta NFC que llevo pegada en la cámara (la R7 no tiene NFC propio). Es la misma etiqueta que usaba con la M50, recuperada y puesta en la R7, y sigue funcionando perfectamente: al acercar el móvil se abre Camera Connect y arranca el seguimiento solo. Convertirlo en un gesto físico, parte del ritual de sacar la cámara, es lo que de verdad soluciona el "se me olvida" — no hay nada que recordar, solo un gesto que ya hago siempre. La comprobación final es el icono de GPS fijo en la pantalla de disparo. (Esto da por hecho que el móvil y la cámara ya están vinculados: lo explico en la guía de conexión.)


En el siguiente post de la serie sigo con la fase 1, en el lugar: cómo disparo pensando ya en la criba que me espera después, el sistema de geoetiquetado con la etiqueta NFC y su plan B cuando se me olvida el móvil, el modo de medición que uso y por qué, y el resto de decisiones sobre nitidez — diafragma, enfoque y filtros incluidos.

Jaume Ferré

Jaume Ferré

Tengo un trabajo que no tiene nada que ver con esto. Pero me gusta cacharrear con webs, Linux y el homelab. De vez en cuando alguien me paga por ello, lo cual siempre sorprende. Canon R7 en mano y Arch Linux de fondo.

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