Había oído hablar de Linux, pero no fue hasta 2008 que tuve mi primera experiencia con este sistema operativo. Fue un verdadero desastre. Intenté hacer un arranque dual, seleccionando entre Windows y Linux al inicio, pero algo falló y casi perdí todos mis datos.
Nota mental: Siempre hacer una copia de seguridad antes de meter mano al ordenador.
Seguí con Windows un año más hasta que decidí montar un PC dedicado exclusivamente a la reproducción de contenido multimedia. ¿El sistema operativo elegido? Linux, por supuesto. Me lancé de cabeza, pero rápidamente descubrí que lo poco que sabía de Windows no era aplicable en Linux. Tuve problemas con la configuración de discos y unidades de red, ya que todo mi contenido audiovisual estaba en un NAS. No conseguí dejarlo todo funcionando medianamente bien.
La paciencia no me duró mucho y, tras conseguir una licencia de Windows XP, lo instalé junto con el antivirus y el programa Mediaportal para reproducir el contenido. Regresé al lado oscuro.

El arranque del sistema se volvió extremadamente lento. En pocas semanas, tardaba unos 10 minutos en poder ver una película o escuchar un CD. Insoportable. La solución era siempre la misma: reinstalar. Me harté de los antivirus que consumían recursos y del propio Windows que consumía demasiado.
Decidí terminar con esa pesadilla y comencé a buscar foros de Linux, presentándome como novato en los foros españoles y como newbie en los anglosajones. Leía tutoriales y por las noches, cuando todos dormían, reemplazaba el disco de Windows XP por otro con Linux instalado. Finalmente, satisfecho con el resultado, presenté el nuevo sistema a mi familia.
La transición de XP a Linux no fue en absoluto traumática. Comenzaba una nueva época.
La experiencia fue tan buena que pronto me deshice del NAS y monté un servidor con Ubuntuubuntu, una de las muchas distribuciones de Linux. Luego le tocó al ordenador principal y, finalmente, al portátil de mi mujer.
En Internet hay muchos tutoriales de instalación de Linux, la mayoría muy bien explicados. Recomiendo seguir a Gregorio Espadas y su blog La sombra del helicóptero. El primer paso es elegir la distribución de Linux que queremos instalar.

Elegir una distribución de Linux no es fácil. Hay cientos de ellas, basadas en un núcleo Linux y con software adaptado para diferentes colectivos, ya sea doméstico o empresarial, y para usos generales o especializados.
Algunas de las más conocidas son:
En España, tenemos distribuciones como Linkat en Cataluña o Guadalinex en Andalucía.
Para migrar de Windows a Linux, hoy recomendaría Linux Mint, aunque mi favorita es Archlinux.
Lo más peligroso, según mi experiencia, es intentar cohabitar los dos sistemas operativos. Lo mejor es:
¡Fantástico! He seguido un tutorial de mi distribución favorita y ya tengo el sistema operativo funcionando. Es rápido al arrancar y rapidísimo al cerrar... ¿y ahora qué?
En mi época de Windows, tenía la norma de que el sistema operativo y el antivirus debían ser siempre legítimos. Compré licencias de Windows 95, Millennium y XP. Durante años, pagué a Norton, Panda y Kaspersky por un antivirus que no siempre funcionaba.
También compraba licencias de software que utilizaba frecuentemente, como Pinnacle Studio para editar video, y algún software para catalogar MP3 y otro para imágenes. El resto del software lo conseguía de manera no muy elegante, pero era imposible plantearse comprar Office, Photoshop o Sony Vegas como usuario doméstico.
El software pirata puede comprometer la seguridad del equipo. Pero como usuario doméstico y casual, lo asumía. De hecho, los programas anteriores los utilizaba raramente. Alguna carta en Word, un par de fotos mal retocadas con Photoshop o un montaje con Sony Vegas. Nada importante.
En Linux, casi todo lo que necesites está en los repositorios. Solo tienes que saber qué buscas y ahí lo tienes. Se acabaron las páginas de dudosa procedencia y ejecutar programas de instalación inciertos. A partir de ahora, voy a disfrutar de la última versión disponible, de forma legal y gratis.
Todas mis necesidades como usuario doméstico y algunas más están cubiertas:

LibreOffice, procesador de textos, hojas de cálculo, presentaciones y más. Compatible con formatos de Office.

¿Algún retoque de imagen? GIMP es la alternativa a Photoshop y me sobra para mis necesidades.

Para revelado y clasificación de fotografías, uso Darktable.
Todo el hardware que tenía funcionando en Windows está funcionando en Linux. Cuando tengo que comprar algún componente nuevo, investigo antes para asegurarme de que haya controladores disponibles para mi sistema operativo favorito.
¿Te animas a dar el salto?